A veces, la agenda del embarazo no coincide con el pronóstico del tiempo. Estábamos a pocos días de la fecha de parto y el cielo se cerró completamente sobreVilanova. Lejos de ser un inconveniente, aprovechamos esa luz filtrada y constante que solo ofrecen los días nublados para documentar la espera de su tercer hijo.

La potencia de la luz nublada en exterior

Como fotógrafo en Vilanova, sé que muchos clientes temen la falta de sol, pero visualmente, un día gris es un regalo. Elimina las sombras duras y permite que los colores y las expresiones sean los verdaderos protagonistas. En esta sesión de fotografía de embarazo en Vilanova, el mal tiempo nos dio una atmósfera de recogimiento y honestidad que encajaba perfectamente con el momento que vivía la familia.

No podíamos posponerlo; el nacimiento era inminente, y esa urgencia le dio al reportaje una energía muy real. Como fotógrafa, siempre busco esa autenticidad: la de una familia que, a pesar del viento o el frío, está volcada en celebrar que pronto serán uno más.

El contraste: La calma del estudio con el recién nacido

Poco después, ya con el bebé entre nosotros, el escenario cambió a la luz controlada de mi estudio. Si en la playa buscamos la fuerza de los elementos, aquí buscamos la pausa. Como fotógrafo de bebés, dispongo el estudio para que, tras la sesión de exterior, la familia encuentre un espacio donde el recién nacido sea el único protagonista del encuadre

En esta sesión newborn, el foco estuvo en la integración. Ver a las dos hermanas mayores adaptarse al nuevo integrante bajo una luz suave y cuidada completa el relato de lo que empezó aquel día gris en la costa. Como fotógrafa de recién nacidos, mi objetivo es que, al mirar estas fotos años después os devuelvan siempre a la emoción de esos primeros días, capturando el inicio de ese vínculo que ahora une a los tres hermanos.

 

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